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"Em Santarém, onde a tradição se renova, uma temporada cheia de emoção, cultura e identidade"

Juan Ortega, triunfador em Valdemorillos.

ENTRADA DE LOS NIÑOS A LAS PLAZAS DE TOROS

ESPAÑA ES EL ÚNICO PAÍS DEL MUNDO QUE NO PUEDE PROHIBIR LA

ENTRADA DE LOS NIÑOS A LAS PLAZAS DE TOROS

El intento de Pedro Sánchez de privar a los niños españoles de ir a los toros hay que enfrentarlocon menos dialogo y más tribunales

Tan ruin y despreciable artimaña tiene nombres y apellidosYa basta de ataques miserables por parte de quienes están obligados a defender

nuestra cultura

Madrid, 3 de febrero de 2026

Después del estrepitoso fracaso del gobierno en su intento de derogar la Ley 18/2013 que regula la Tauromaquia

como Patrimonio Cultural del pueblo español, los antitaurinos y los políticos que mendigan votos en su entorno

y dirigen sus estrategias, asoman ahora como amenaza a la Fiesta, la reforma de la Ley Orgánica de protección

integral de la infancia y la adolescencia (LOPIVI) para prohibir que los menores puedan acceder a las plazas de

toros.

Esta sería la fórmula con la que el gobierno social comunista de Pedro Sánchez daría respuesta a la preocupación

expresada dentro del Comité de los Derechos del Niño de Naciones Unidas por uno de sus miembros, el islandés

Bragi Gudbransson, quien, elucubrando, aseguró poco más o menos que “existen pruebas científicas de que la

Tauromaquia normaliza la violencia infantil”, sin presentar prueba alguna, cuando son millones los testimonios

en sentido contrario de quienes desde niños, durante siglos han venido asistiendo a los toros sin secuela

psicológica alguna.

Obviamente, detrás de esta artimaña no hay otra cosa que la obsesión manifiesta de los políticos del gobierno

social comunista de continuar lanzando globos a la palestra, buscando diluir el desastre, también manifiesto, de

la gestión de Pedro Sánchez al frente del ejecutivo nacional.

Pero como esta historia se hace interminable vamos a intentar explicar de una vez por todas, que la Tauromaquia

en España está blindada, como no lo ha hecho ningún otros país del mundo, por una ley nacional que la declaró

Patrimonio Cultural de TODOS los españoles, sin distinción de edad, sexo, raza o religión, y si así lo quiso el

legislador, no puede contradecirlo o tergiversarlo cualquiera, porque donde no distingue el legislador, mal puede

distinguir el intérprete, dado que además de no ser lícito, contradice la seguridad jurídica.

NOTA DE PRENSA

Fue la misma organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), que regula

qué forma parte de nuestra cultura, la que dictó dos Convenciones Internacionales para resguardar y proteger

nuestra diversidad cultural durante los años 2003 y 2005, y fue en estas Convenciones en las que se basó nuestro

legislador.

Pues bien, estas Convenciones otorgan la competencia para decidir qué forma o no forma parte del Patrimonio

Cultural de los pueblos, a los propios pueblos, sus comunidades e incluso sus individuos.

Los niños son parte del pueblo español, como lo son también sus abuelos y sus padres, quienes en última instancia

son los únicos que pueden decidir sobre esto y decidir su autorización de acudir a los toros, o no, mientras estos

estén bajo su potestad, pero lo que no puede ser es que un Comité de Naciones Unidas, contradiga lo que

disponen sus propios tratados internacionales, acordados por los 185 países que integran la UNESCO, y menos

aún, que sea el propio gobierno español el que inste una reforma maliciosa y oscura de una ley, con la que se

pretenda burlar lo ya dispuesto por el Parlamento español.

Pero es que, además, es la propia Declaración Universal de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas la

que garantiza el derecho que tienen los niños a tener acceso a la cultura de la que forman parte, y señores, por

más que no les guste, la Fiesta de los Toros forma parte del Patrimonio Cultural del pueblo español.

Trabajamos desde la AIT durante más de diez años para lograr esa ley, recorrimos España entera y cientos de

pueblos, ciudades e incluso Comunidades, aprobaron en sus ayuntamientos, diputaciones y parlamentos este

reconocimiento de patrimonio cultural inmaterial de sus celebraciones taurinas, que luego fue trasladado al

Congreso de los Diputados como una Iniciativa Legislativa Popular, para convertirse en la Ley 18/2013 de 12 de

noviembre, que regula la Tauromaquia como Patrimonio Cultural del Pueblo español. Esta protección cultural es

única, ninguna otra expresión de las artes, las ciencias y la cultura de nuestro país, dispone de una ley similar.

El artículo 2 de dicha ley establece:

La Tauromaquia en los términos definidos en el artículo 1, forma parte del patrimonio cultural digno de

protección en todo el territorio nacional, de acuerdo con la normativa aplicable y los tratados internacionales

sobre la materia.

Y es la propia ley, en su artículo 3 la que dispone: Deber de protección.

En su condición de Patrimonio Cultural, los poderes públicos garantizarán la conservación de la Tauromaquia y

promoverán su enriquecimiento de acuerdo con lo previsto en el artículo 46 de la Constitución.

Y es justamente este artículo 46 el que reza: ¡La ley penal sancionará los atentados contra este patrimonio!

Está claro entonces. ¡Ya sabemos quiénes tienen la competencia para la protección y contra quién se tiene que ir!

Ya basta de ataques miserables por parte, incluso, de quienes están obligados a defender nuestra cultura.

Los antitaurinos, políticos o no, basan sus argumentos en una supuesta e infundada superioridad moral que les

hace creer que ellos no tienen que respetar las leyes y allí está su mayor error. Las leyes existen y en nuestras

sociedades civilizadas se aprueban para mantener el orden social. Nadie, léase bien, NADIE, está por encima de

las leyes y la Constitución que nos rigen, y si quien pretende burlarlas está investido de autoridad, su conducta

está sujeta a la condición delictiva del prevaricador.

El Comité de Naciones Unidas sobre los Derechos de los Niños, está integrado por “expertos” de diferentes

nacionalidades que difícilmente conocen la cultura española (Togo, Omán, Marruecos, Argentina, Bután, Panamá,

Kenia, Islandia, Moldavia, Suiza, Georgia, Zambia, Barbados, Etiopía, Níger, Malta, Mauritania y Bélgica) que tratan

de influir en los valores intrínsecos de una cultura que solo le pertenece al pueblo español, pero que encuentran

en nuestro territorio a traidores que, creyéndose en superioridad moral o vendiéndose por un puñado de votos

arremeten contra los valores esenciales de la cultura de sus pueblos.


10/02/2026    13:02


"Em Santarém, onde a tradição se renova, uma temporada cheia de emoção, cultura e identidade"

Juan Ortega, triunfador em Valdemorillos.